LENA Y SU CASA DE MUÑECAS
«Los puntos se emancipan, se enlazan entre sí y yo simplemente ejecuto el trabajo», afirma Jürg Benninger, quien vive y trabaja en Ginebra.
De este proceso nacen esculturas tejidas de carácter onírico: extrañas cabezas agrupadas, cuerpos en caída o gemelos siameses cuyo sombrero sustituye al rostro. Algunas de sus esculturas textiles son tan pequeñas y discretas como el casi inadvertido culturista Paul ; otras poseen una presencia monumental, como la dragona Lena.
Esta extraordinaria figura, de ocho metros de longitud, presenta en lugar de la cabeza un gran disco de succión, fusionando humor, poesía e imaginación surrealista.